No nos mantengáis en la oscuridad
10 mar, 2017

No nos mantengáis en la oscuridad

Hace un par de semanas veía una peli de polis americanos de los buenos, buenos. De los que son elegidos para luchar contra uno de los narcotraficantes más deleznables y perversos del mundo.

Es en ese tipo de circunstancias es donde realmente es vital realizar una reflexión ética porque se rompe todo aquello en lo que creíamos: dónde está el bien, el mal, cuales son los límites, el fin justifica los medios, los medios justifican el fin… Hubo un momento en el que la prota novata del equipo y su colega, para realmente apostar por incumplir los protocolos de actuación en pro de un objetivo mayor, lo que piden es algo que considero que todos deberíamos aprender a pedir para no resultar acabando sintiéndonos víctimas del sistema, del estado, de tu empresa, de tu matrimonio, de ti mismo.

 

Esa petición es: ‘No nos mantengáis en la oscuridad’, ‘No me mantengas en la ignorancia’. Cuéntame, de qué va el asunto, hasta que lo entienda. Qué hacéis bien, qué no tanto, cuánto piensas pagarme, qué objetivo tienes en la empresa, qué te gusta de mí como colaborador, por qué me has elegido, qué podría hacer mejor, por qué se han tomado determinadas decisiones que no comprendo… Hay tantas preguntas necesarias y obligadas que hacer para no permanecer en la oscuridad…

 

Uno deja pasar una primera vez algo, suele ser pequeño, un detalle que ‘no encaja’. Y no nos atrevemos a preguntar para no molestar, por miedo, por no ser un tocapelotas, por no parecer un tonto. Y ahí es el comienzo del fin. Es fácil que pasado el tiempo te veas en un sitio que no te gusta nada. Has tardado tiempo en comprenderlo, porque decidiste, decidimos, quedarnos ciegos. No quisimos ver y antes o después llega un momento en que la verdad hay que afrontarla.

 

Así que, ¿a qué esperas para aclarar aquello que vienes barruntando? ¿O sigues sin querer aclararlo? Seamos sinceros, no siempre estamos preparados para afrontar la realidad. Cuando lo estemos será el momento adecuado. Ni más ni menos. Y entonces, será un gran día.

 

Be Pimood. In the mood to grow.

Be Pimood, con ganas de crecer.

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